La relación de los menores con las redes sociales viene suscitando gran interés desde el comienzo del establecimiento de dichas redes, no sólo por el potencial comercial y social que encierra al constituirse como un medio capaz de atraer la atención y tiempo de los más jóvenes sino sobre todo por la especial afinidad de este grupo de edad con la tecnología digital que llevado a las funciones del ámbito de la protección del menor a querer conocer y evaluar las posibilidades las posibles implicaciones y consecuentemente a establecer el correspondiente marco jurídico.

Las redes sociales se han constituido evidentemente en un fenómeno propio de los jóvenes de la generación que sigue al desarrollo de los avances tecnológicos y fundamentalmente desde el final de los años 90. Es por ello por lo que, ha recibido nombres diversos como “net-generation” por Don Tapsccott, “nativos digitales” por Marc Premsky, “generación interactiva” por Xavier Bringué y Charo Sádaba.

Según Premsky, para el nativo digital estas tecnologías son una cosa natural algo así como su lengua materna, mientras que para el inmigrante digital es una lengua extrajera.

El primero de los estudios conocidos sobre la vinculación entre los adolescentes y las redes sociales, se publicaría en el año 2007 por Pew Internet Center señalando este informe centrado en la realidad de los Estados Unidos que el 55% de los menores usuarios de Internet tenía ya por entonces creado un perfil en Facebook o Myspace, redes que como ya hemos reseñado, comienzan su desarrollo a partir de 2004.

Con respecto a las razones por las que los menores utilizaban dichas redes se concluía que mientras los chicos preferentemente buscaban en estos sitios oportunidades para todos los amigos las chicas utilizaban este tipo de uso de la red para reforzar vínculos sociales previamente establecidos.

En el marco europeo existen numerosas investigaciones de ámbito nacional entre las que es de especial interés el proyecto EU Kids Online, al amparo del Safer Internet Programme, programa financiado por la Comisión Europea y cuyo objetivo fundamental es desarrollar políticas de protección de los menores ante los peligros que les pueden brindar las TIC. Se podría añadir también la contribución que a este tipo de investigaciones ha hecho el Eurobarómetro, encargado de realizar encuestas sobre numerosos temas en toda Europa.

El programa Safer Internet Programme 2009-2013 incluye los servicios de comunicaciones recientes de la web 2.0, como redes sociales orientado a la lucha contra no sólo contenido ilegal, sino también comportamientos nocivos tales como el el bullying. Dotado de un presupuesto de 55 millones de euros, tiene entre sus objetivos principales aumentar la conciencia pública; Ofrecer al público una red de puntos de contacto para denunciar contenidos ilícitos y nocivos y conductas, en particular sobre el material sobre abuso sexual infantil, manipulación y el acoso cibernético;Fomentar las iniciativas de autorregulación en este ámbito y asociar a los niños en la creación de un entorno en línea más seguro;Establecer una base de conocimientos sobre las nuevas tendencias en el uso de las tecnologías en línea y sus consecuencias para la vida de los niños.

Este programa fue precedido por el programa Safer Internet Plus (2005-2008), que a su vez había sucedido al plan de acción Safer Internet (1999-2004) que pretendía impulsar la instauración de un entorno favorable al desarrollo de la industria vinculada a Internet mediante la promoción de una utilización segura de Internet y la lucha contra contenidos ilegales y perjudiciales. El programa Safer Internet Plus (2005-2008) ampliaba su ámbito de aplicación a los nuevos medios de comunicación y estaba concebido explícitamente para combatir el racismo y las comunicaciones electrónicas comerciales no solicitadas, orientándose aún más hacia los usuarios finales como los padres, los profesores y los niños.